Una ley y un tratado entre las manos.

Seguro que has oído hablar de ellos. La ley ha sido aprobada recientemente y el tratado está en boca de muchos medios.

Hablo de la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana calificada como Ley Mordaza y del Tratado Transatlántico de comercio e inversiones, TTIP.

A lo largo de 45 artículos y 13 disposiciones adicionales la ley justifica y establece condiciones para proteger los derechos y las libertades reforzando la seguridad ciudadana. El sacrificio de los derechos y libertades  estará justificado por un beneficio mayor para todos basado en la seguridad, anuncia esta ley en la parte introductoria.

Al TTPI sólo he tenido acceso a través de los medios, a partir de sus comentarios y múltiples reacciones. Se trata de un acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos que quiere equiparar las normativas de comercio e inversiones en ambos lados del océano. Tratado de Troya lo llaman algunos por el secreto con que se negocia desde 2013 y por la pérdida de derechos que oculta la promesa que anuncia de superación de la crisis.

¿De qué estamos hablando al decir ley o tratado? La ley en su sentido más genérico es un conjunto de normas dictadas por una autoridad, por la cual se ordena o regula una acción determinada. El tratado es un acuerdo sobre un tema importante alcanzado entre dos o más países.

En sí mismos las leyes y los tratados  no tienen sentido ni consistencia. Son realidades segundas al servicio de la vida y al servicio del hombre. Ninguno de sus artículos ni consecuencias puede contradecir la finalidad  perseguida.

Por eso sostengo entre las manos y sopeso esta ley y este tratado.

En la declaración del Arzobispo de Tanger que el pasado 7 de febrero llevo  una delegación de migraciones a la manifestación celebrada en Ceuta con motivo del primer aniversario de la tragedia de El Tarajal, se denuncia y condena esta ley de seguridad ciudadana por permitir las “devoluciones en caliente” de extranjeros que hayan cruzado irregularmente la frontera de los territorios de Ceuta y Melilla. A esos extranjeros en situación de desamparo, dice la declaración, la ley los discrimina y excluye de protección.

En la editorial de la Revista 21 del mes de febrero se habla de la gravedad de un acuerdo que intentaría “adecuar la legislación a los intereses financieros de las grandes corporaciones por encima de los intereses de la ciudadanía”.

Ante todo esto me pregunto: ¿qué leyes nos gobiernan?, ¿qué tratados establecemos entre nosotros?, ¿qué sociedad estamos creando?, ¿a qué estamos reduciendo al hombre?

Os invito a leer, a pensar y a preguntaros: ¿aquí y ahora tú y yo qué podemos hacer?


Escrito por Pilar Goterris Moreno