Testimonio en primera persona con Ana Perea

Durante una de las reuniones de un grupo de voluntarios de Delwende en Madrid, se recibió la visita de Ana Perea, hermana de la Consolación recién llegada de Filipinas. Dentro de una conversación entre amigos y aprovechando la ocasión para preguntarle por su experiencia, ella suponía, para quienes estábamos allí, el contacto directo con la tarea que hacen todos los voluntarios de Delwende en España: una persona con experiencia en diversos proyectos y misiones en los lugares de destino de las distintas ayudas de los socios y subvenciones que Delwende recibe.

Escuela del Proyecto Makopa, Cebú
Escuela del Proyecto Makopa, Manila

Entre las anécdotas que nos contó, nos llamó mucho la atención que nos explicó lo que significa «makopa» en la lengua de los nativos de Filipinas. Es el fruto de un árbol que está en la casa de las monjas. De hecho, este es el origen de que el proyecto de alimentación básica en Quezón City, Manila, se llame «Proyecto Makopa«. Los niños llegaban a la puerta de las Hermanas diciendo «Makopa», el nombre del fruto de uno de los árboles del patio de la casa. Los niños sólo acudían cuando el árbol tenía frutos.
A partir de ahí, el proyecto se encargó de dar alimentación básica a los niños e intentar que entraran a la escuela, con esa alimentación como reclamo para las familias.

También nos cuenta el origen de otro proyecto: Dreamland («la tierra de los sueños»). Ana Perea dice que «Dreamland es un proyecto dedicado a los niños, porque nadie mejor que ellos necesitan tener un sueño con el que soñar y que les impulse a construir su futuro. Para estos pequeños, inmersos en la pobreza e incluso la miseria, sus sueños se convierten muchas veces en pesadillas. Nosotras nos atrevemos a soñar con este pequeño centro donde los niños al desarrollar sus capacidades mediante actividades educativas, lúdicas y religiosas, y disfrutando del servicio de comedor y dispensario puedan soñar su futuro y tener acceso a él. Desde él queremos atender necesidades básicas de los menores en situación de pobreza y exclusión social en nuestra zona: educación infantil, nutrición, necesidades de salud».

A partir de ahí, y por preguntas que iban surgiendo entre unos y otros, Ana nos contaba, por ejemplo, cómo el coche que las hermanas utilizan para moverse por allí y ayudar a quienes lo necesitan, es también una ayuda escolar y se compró con una de las ayudas de Delwende. Cuando el coche se saca de la cochera por el día, los niños aprovechaban este hueco para utilizarlo como escuela, especialmente cuando es tiempo de lluvias.

Imágenes de Ana Perea en Cebú
Imágenes de Ana Perea en Cebú

Al preguntarle por fotos, nos enseñó algunas imágenes que tenía a mano y nos contó otro curioso proyecto como «la bombilla de los pobres«, una experiencia solidaria que algunos conocíamos por referencias de webs o por Youtube (ver vídeo informativo en Youtube).

También  Ana Perea respondió por la información aparecida días antes en la prensa sobre Cebú como uno de los centros de la explotación sexual infantil. Sorprende su respuesta: confirmaba las informaciones y comentaba que algunos de los padres no lo veían tan mal como podríamos pensar. Para las familias es una forma de obtener ingresos y salir adelante, por encima de otras consideraciones que podamos tener en países como España.

Entre unas cosas y otras, nos habló de casos concretos: una niña que se había quemado la cara en la explosión de un mechero en el vertedero de basuras donde jugaba; la importancia que tiene allí ir con el uniforme del colegio, porque significa que estás aprendiendo y serás alguien; las hermanas idean proyectos de colaboración entre familias de la zona, conocidas por ellas, para que salgan adelante y todos salgan beneficiados…

Imágenes del Proyecto Dreamland
Imágenes del Proyecto Dreamland

Para quienes lean estas líneas, desde el mundo occidental, les sorprenderá comparativamente la imagen de pobreza que las palabras de Ana Perea transmiten. Pero incluso las aspirantes que llegan a la casa de las Hermanas en Cebú y en Manila, procedentes de otras islas filipinas, también quedan sorprendidas por la pobreza que allí encuentran con comentarios en que dejan ver que ellas se consideraban pobres en su origen, pero en Cebú encuentran gente mucho más necesitada.

Conoce más sobre nuestro Proyecto Makopa, el programa alimenticio en Manila (Filipinas)